Manifestar

Un espacio para imaginar, escribir y darle intención a lo que deseás.

Mujerón, bienvenida a tu espacio de Manifestación.

Permitite un momento para pensar en vos. En eso que te ilusiona, en cómo querés sentirte y en la vida que te gustaría construir. Acá podés darle espacio, ponerlo en palabras y empezar a imaginarte siendo parte de ella.

Manifestar no es magia, es darle intención a lo que deseás: reconocerlo, visualizarlo y acompañarlo con decisiones y acciones. Hoy vamos a hacerlo con scripting, una práctica de escritura en la que describís tu vida soñada en presente, como si ya estuvieras viviéndola. Es una forma de explorar tus deseos y conectar con lo que importa para vos.

No necesitás escribir perfecto. Respirá profundo, soltá por un ratito el “¿y si no puedo?” y date permiso de imaginar: ¿y si sí?

Completá estos cinco pasos. Al terminar, recibirás en tu correo una imagen con tu manifestación para guardarla en tu celular y volver a ella cuando necesités recordar hacia dónde querés ir.

Empezá por reconocer lo que ya tenés. Esas cosas grandes o pequeñas que te sostienen y que a veces, entre tanto correr, olvidás agradecer.

Ejemplo: Hoy doy gracias porque tengo lo que necesito para vivir, personas que me quieren y la oportunidad de empezar de nuevo.

Escribí cómo te visualizás viviendo tu manifestación. Para este ejercicio, usá el presente: cambiá “quisiera tener” por “tengo”. Permitite describir esa versión de vos y lo que está viviendo.

Ejemplo: Estoy en el apartamento de mis sueños. Tengo un espacio propio donde me siento tranquila, libre y feliz. Soy una mujer que disfruta la vida que está construyendo.

Dale detalles a esa escena. ¿Qué ves? ¿A qué huele? ¿Qué escuchás? ¿Cómo te sentís? Imaginá también los pequeños momentos cotidianos que hacen especial esa vida.

Ejemplo: Mi apartamento tiene mucha luz y está decorado como siempre lo imaginé. Huele a canela y manzana. Todas las mañanas preparo café, abro las ventanas y disfruto la paz de estar en mi hogar.

Desde esa escena que imaginaste, escribí tu agradecimiento como si ya estuvieras ahí. Conectá con lo que significaría para vos vivirlo.

Ejemplo: Gracias por este hogar que tanto soñé. Gracias por la alegría de abrir la puerta y sentir que este espacio es mío. Me siento orgullosa de todo lo que hice para llegar hasta aquí.

Elegí una acción pequeña que dependa de vos y te acerque a lo que acabás de escribir. Algo que podás empezar sin tener todo resuelto.

Ejemplo: Me comprometo a ordenar mis finanzas esta semana y definir cuánto puedo ahorrar cada mes para mi apartamento.

¿Cómo te llamás, Mujerón?

Aquí recibirás tu manifestación para tenerla cerquita.

Lo que soñás merece un espacio en tu vida.

Hoy te diste permiso de escucharte y poner en palabras algo que querés para vos. Volvé a este escrito cuando necesités inspiración, cuando perdás el rumbo o cuando tus sueños cambien y quieras empezar otra vez.

No tenés que resolver hoy todo el camino. Podés comenzar con ese compromiso pequeño que acabás de hacer con vos misma.

Ojalá un día releás estas palabras desde ese lugar que hoy imaginás y te digás con una sonrisa: “Viste que sí podías, Mujerón”. 🤍